La era digital en la que operamos hoy día, ha generado que el entorno de trabajo actual cambie, así como muchos de los procesos que llevan a cabo las empresas. Ha derivado en un incremento en la importancia del aprendizaje continuo, el cual camina en una dualidad: ser lo suficientemente especializado para hacer que los profesionales sean expertos en el manejo de las nuevas disciplinas tecnológicas, al tiempo que se abre dicha formación a la adquisición de habilidades más transversales, que serán -junto a las técnicas, en determinados puestos- las que revalidarán la posición humana dentro de un sistema de trabajo cada vez más tecnológico, robotizado y automatizado. La Comisión Europea ha revelado que el 40% de las empresas en Europa no encuentran trabajadores con el perfil adecuado, la formación es ahora más que nunca la puerta de entrada a un empleo y uno de los pocos factores que permiten garantizar la empleabilidad futura a los profesionales. Dicho aprendizaje no solo se re...