Los expertos coinciden en que la viabilidad de una jornada más corta no depende solo de la normativa, sino de la capacidad de cada organización para hacer una transformación interna.
La posibilidad de reducir la jornada laboral no depende únicamente de los cambios legislativos, sino también de la capacidad de las empresas para transformar su manera de organizar el trabajo. Esta es una de las principales conclusiones que comparten los expertos en recursos humanos, quienes consideran que una jornada más corta requiere cambios profundos en la cultura y en los procesos internos de las organizaciones. En la Unión Europea, la jornada laboral media alcanzó las 36 horas semanales en 2024, según datos de Eurostat correspondientes a trabajadores de entre 20 y 64 años. Las diferencias entre países son significativas: mientras Grecia registró una media de 39,8 horas semanales, los Países Bajos se situaron en el extremo contrario, con 32,1 horas. Esta última cifra se aproxima a un modelo de cuatro días laborales, desarrollado en el país sin necesidad de establecerlo mediante una obligación legal y favorecido por una cultura empresarial orientada hacia la flexibilidad y el bien...